Jose Luis Carranza “El Puma”
Nota publicada el lunes 26 de diciembre de 2005 en el diario El Comercio edición impresa pag. 14-15. Con relación a la despedida de José Carranza.

N DÍA SE F
ÉEl flaco, el tío, díganle como quieran, pero siempre será el “Puma”, José Luis Carranza Vivanco. No fue un dotado con la pelota, es más, no es por ello que se le recuerda. Fuerza, garra, entrega, sudor y mucho de eso que ponen las aves fueron partes de sus características. Nadie le puede discutir nada. Lo dio todo por la crema y todo lo que tenga que ver relacionado a ella. Se puso el equipo en su espalda cuando más lo necesito y todos se lo agradecen y lo valoran.
Nunca tuvo dinero. Su padre, justo antes de morir. Le regaló, con mucho esfuerzo, su primera pelota cuando tenía 11 años. Él no hacía nada más que patearla todo el día, sin imaginarse que algún día iba a salir de su barrio del Rímac y del colegio Ricardo Bentín para convertirse en el ídolo crema de los noventa.
En sus 19 años con la camiseta de
niversitario fue amigo, jugador, asistente, hincha, utilero , hasta dirigente, el representante de todos. Nunca dejó a los suyos a un lado si los tenía que recoger y dejar a cada uno en sus casas lo hacía. Si alguien no tenía para comer, él se lo llevaba a almorzar. Si querías un consejo, a pesar de su poca prolijidad con el habla, estaba siempre para darte las palabras precisas, tan certeras como LA
ES LA
o una carajeada, ahí estaba, nunca falló. Lealtad es lo que más valora. Fidelidad es lo que más pregona.
Sin embargo, lo que quedará grabado en su último año con la camiseta del club de sus amores será la indiferencia. Los dirigentes de turno no supieron tratarlo como se merecía. Malos manejos del club y maltrato hacía el capitán hicieron que él no pueda cumplir uno de sus sueños: irse campeón. Pero lo que nadie le quitará es el dulce sabor de haber ganado su último clásico, el numero 61. Nada menos que en la cancha de Matute, un 22 de diciembre. Sí como el número de su camiseta.
Hasta luego
Este año fue su despedida. Ese 6 de abril de 2005 fue el día. Nadie en especial los hinchas de la “
“, olvidará esa noche: nada que envidiarle a otras y digna de un ídolo. Estadio monumental lleno, lágrimas en los miles de espectadores, no se podía creer, se iba y lo hacía para siempre, nunca más tocaría un balón en un partido oficial, nunca más veríamos la jugada del desprecio, nunca más daría la vuelta con la
, Nunca más. Pero siempre estará en esa banderola que se posa sobre Norte al lado de Lolo. Nadie lo sacará, nadie se atreverá. El día que ya no esté ahí, será por que estará en una más grande, como lo que es, un grande.
604 partidos oficiales jugados con la merengue y 55 con la selección. Logrando un record en el fútbol peruano de un jugador con una sola camiseta, siempre con la
.
También tiene la marca de más clásicos jugados 61. A la vez no hay nadie que haya ganado más títulos nacionales que él: 7. Dos bicampeonatos y un tricampeonato. Dándose el lujo de dar la vuelta olímpica con sus mejores amigos, José Guillermo Del Solar y Roberto Martinez, con ambas en distintas épocas. Jamás quiso sacarse la chompa, esa 22, la misma que le prometió a Jorge Nicolini no quitarse. Y cumplió.
Esa noche se juntaron los amigos del “ Puma”. Viejas glorias concentradas en una sola cancha y unidos por un solo sentimiento. Jorge Amado Nunes, Marcelo Asteggiano, Roberto Martinez, Juan Carlos Zubzuck, Gustavo Grondona, José Guillermo del Solar, Germán Leguía, Oscar Ruggeri, Juan Reynoso, estuvieron ahí para rendirle un tributo a aquel flaco que debutó en la copa libertadores de 1986 dirigido por Marcos Calderón frente al Bolivar en la Paz y culminó su carrera en el 2004 frente al Wanka, en donde se dio el lujo de anotar un penal con el tiro del desaprecio.
Algunos lo toman como una osadía, pero, sea así o no , José Luis Carranza es el único jugador que ha podido ser comparado con el ídolo crema más grande de la historia : Teodoro “Lolo” Fernández. Nunca le fue infiel a la camiseta en una época donde el dinero vale más que el corazón. Jamás rompió redes, ni mucho menos travesaños, tampoco le hizo tres goles a Alianza en su despedida, pero, una cosa sí es verdad: su cara está al lado de la de “Lolo” en la bandera de la popular. Y eso nadie se lo puede quitar.
Durmió, vivió, sufrió, comió, lloró, rió por casi siete años debajo de las aventajadas tribunas del Lolo, eso no lo borra nadie. Tampoco todas las alegrías que le dio a la hinchada de la
. Solo hay que cerrar los ojos y ver otra vez las lágrimas del “Puma”, esas que están sobre el césped de Ate, esa que lograron emocionar a los presentes y esas que quedarán grabadas en la memoria del hincha crema. Se fue el “Puma”, aunque siempre estará en nuestros corazones.
“GRACIAS P
MA”
SEMBLANZA DE “LOLO”, POR ELOY JÁUREGUI
Resumen tomado del libro “Usted es la culpable” (*), escrito por Eloy Jáuregui (**), historiador, escritor, profesor universitario y apasionado del fútbol; pero sobretodo, crema de corazón.
La luz en Hualcará
Don Tomás Fernández fue un hijo de andaluz legítimo e hizo familia con doña Raymunda Meyzán, hermosa cañetana, afincándose en la hacienda Hualcará, a unos palmos de San Vicente, al sur de Lima. Como buen sevillano, don Tomás quiso tener hijos de trabajo y de bien, por eso, aunque humilde, obligó a sus muchachos a estudiar y hacerse de profesión con dignidad.
“Lolo” fue hijo de don Tomás. El más apacible, el que más se esforzaba por ayudar a su vieja. Desde niño, ya “Lolo” trabajaba en las faenas del campo y sabía lo que era ganarse un jornal, sabía lo que era llegar con el cuerpo cansado, sabía cuán difícil era mantener el pellejo limpio de polvo y paja. Estudiaba y trabajaba y aprendía a ser recto en los usos de la vida. En esos predios, polvorientos y bucólicos, el tiempo vio crecer un hombrecito de carácter, y ya adolescente, a un tipo trejo y de vasto corazón.
En Lima comprendió eso de las clases sociales; eso de las desigualdades, eso que debía a los pobres y los ricos. Y siguió estudiando en la “Residencia de estudiantes”, un colegio de baja estofa pero que quedaba muy cerca a la Av. Salaverry.
Para los deportes fue un superdotado porque le entraba franco a cualquier jugada y en números tenía sus secretos, ciertas fórmulas para despejar entuertos. Lima era ya una ciudad caldurienta, forjando dolores para aquel parto social incontenible. “Lolo” asimiló las esencias de ese amanecer.
Arturo, su hermano mayor, ya era un famoso zaguero salido del Ciclista Lima, que fue contratado por Universitario de Deportes. El club estudiantil coqueteaba con el profesionalismo porque era la institución de los blancos, de los de arriba, de la enclenque burguesía nacional, que sea dicho de paso, no consideraba al fútbol su deporte, por eso de juntar sudores con tanto cholo y tanto zambo. Para eso estaba el cricket o el tenis. ¡Fo! exclamaban las limeñas cuando un infeliz decía que era futbolista.
Peor fue Arturo, quien ya se pituqueaba en salones y confiterías, amigote de los Galindo, los Astengo, los Denegri. Fue Arturo el que llevó a “Lolo” a la “U” para que desde esa vez tiñera su corazón de crema. Pero el fútbol no era todo en la vida de ese joven cañetano. “Lolo” dejó el colegio y tuvo que trabajar. Primero de vendedor de botica, después de mecánico, luego en fresas y tornos. Con lo que se ganaba se hacía presente en la casa de don Tomás, el resto era para los libros, siempre quiso saber cómo se construían los radios, sobre todo aquél que entonaba la polka: “Joselito, José Gómez se llamaba…”. La “U” le brindó la casa de la Av. Arequipa donde se tenía que madrugar para entrenar y “Lolo” entendió que mantener ese status era una cuestión más de guapeza que de habilidad con la pelota.
Entonces llegaron los primeros goles, y lo tuvieron que correr al centro porque de puntero derecho hacía temblar a los tranvías que cruzaban el Paseo de la República. “Qué patadón, qué molleja” suspiraba la fanaticada y “Lolo” picaba como una centella, corría todas las pelotas y le daba con los dos pies a la triste pelota que con las justas terminaba los partidos con vida.
En el viejo Estadio Nacional, la tribuna norte se convirtió en patrimonio de la barra de la “U”, conforme “Lolo” le pegaba y le pegaba al balón, y gritaban y gritaban los goles de ese hombre hecho de extraña mezcla de jebe, roble y acero. Hombre que usaba una redecilla para sujetar el cabello y conservar la línea. Hombre que portaba suspensor hasta el pecho y que cuando le iba a dar a la pelota hacía pegar la punta de su botín “Mayurí” varias veces contra el piso y ¡cataplún” venía el misil.
“Lolo” jugó hasta los 40 años y se despidió goleando al Alianza Lima. Después pasó a trabajar a la aduana y se jubiló con un sueldito regular. Te queremos. “Lolo” y que ninguna pesadilla te arrebate. Si hasta te pareces a César Vallejo.
[*] Resumen tomado del libro “Usted es la culpable”. Editorial Norma. Segunda Edición. Bogotá 2005.
[**] Eloy Jáuregui es escritor y profesor de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima.
fte: www.universitario.pe
TRIBUTO AL MÁS GRANDE: 96 AÑOS DEL NACIMIENTO DE “LOLO”
Hoy 20 de mayo se cumplen 96 años del nacimiento de quien se ganó a punto de goles, entrega y coraje la condición de máximo ídolo en la historia de nuestro querido club: “Lolo” Fernández.
Fue un día como hoy, en 1913, que nació en la hacienda Hualcará de Cañete quien representa con su inmensa figura el símbolo histórico de nuestros casi 85 años de vida: Teodoro “Lolo” Fernández Meyzán.
“Lolo” empezó a recorrer su camino hacia la inmortalidad a los 18 años de edad, cuando un 29 de noviembre de 1931 debutó en un partido internacional ante Deportivo Magallanes de Chile. Fueron 23 años ininterrumpidos de goles inolvidables, títulos, redes rotas y un amor imperecedero por la única camiseta que vistió en su vida: la crema. Un amor que incluso le hizo rechazar cheques en blanco que le ofrecían clubes del extranjero. Eran otros tiempos. Eran tiempos del sentimiento genuino que otros no podrán entender jamás.
“Lolo” es el goleador histórico del club con sus 156 goles en 23 temporadas. Obtuvo los títulos nacionales de 1934, 1939, 1941, 1945, 1946 y 1949. Fue máximo goleador peruano en 1932, 1933, 1934, 1939, 1940, 1942 y 1945.
Y en las difíciles se hacía más grande. Nadie hizo más goles que él en los clásicos. Fueron 29 goles ante el eterno rival, coronados con la inolvidable tarde del 31 de agosto de 1953, cuando “Lolo” se despidió del fútbol anotando tres goles en un clásico y recorrió sus últimos minutos en una cancha de fútbol cargado en hombros. Era el tributo de un pueblo a quien dejó el alma por la camiseta que siempre amó.
Se despidió el futbolista pero nació la leyenda, aquella capaz de erizarnos la piel con la sola mención de su nombre. Y nos acompañó hasta que un 17 de septiembre de 1996 Dios decidió llevárselo para que siga haciendo goles en el cielo.
Hoy festejamos su cumpleaños, talvez no esté físicamente junto a nosotros en las celebraciones, pero estará en nuestros corazones y en nuestro recuerdo. Hoy festejamos los cremas en la Tierra, mientras que Dios festeja con él en el cielo, y todos a un solo coro le diremos al ídolo eterno: ¡Feliz Cumpleaños!
Lolo Férnandez, el mejor futbolista peruano de todos los tiempos
Comentario del periodista chileno de la época Pancho Alsina sobre el mejor futbolista peruano: TEODORO “LOLO” FERNANDEZ LOLO FERNANDEZ

Yo vi a LOLO Fernández por primera vez en aquella gira de Alianza Lima de los años treinta, venía reforzando al team de los íntimos y era un refulgente brillante metido en una diadema de joyas negras. Magnifica familia futbolística ésta de los Fernández en Cañete, con LOLO, Arturo y Lolín, todos ellos de fama internacional. Arturo jugo 2 años en Colo Colo y LOLO vino de Lima especialmente a reforzar el equipo albo en una ocasión. Lolín fue figura en el fútbol argentino durante 5 años.
Curioso este caso de LOLO, curioso por su apego al terruño y al club en el que comenzó y terminó su campaña futbolística, el Universitario de Deportes de Lima. Por su calidad, era para que LOLO hubiera triunfado en los más exigentes escenarios, y conste que no le faltaron proposiciones, pero LOLO nunca quiso moverse de Lima, de los cremas de la “U” limeña, de su “U”.
Pocas veces he podido ver yo a un ariete de la calidad, de la feroz eficiencia de LOLO. Sus condiciones naturales era riquísimas: disparo violento y certero con ambos pies, cabeza privilegiada, visión de juego y capacidad para cambiar los frentes de batalla con sus pases largos y precisos a las puntas, valentía para entrar al área, dureza para recibir golpes, fútbol sin complicaciones, funcional y hermoso en su recio estilo. Goles, goles y más goles; quizás por eso los espectadores y los críticos olvidaron las demás virtudes de este jugador excepcional: su golpe de cabeza, su fácil desplazamiento, su visión total y sus largos envíos a las puntas.
A raíz del match en el que reforzó a Colo Colo, Robinson Alvarez, presidente colocolino quiso contratarlo, ofreció cifras cada vez mayores sin éxito, hasta que como opción irresistible le ofreció un cheque en blanco para que él pusiera la cifra que quisiera, pero LOLO lo rechazo, así como rechazó ofertas de San Lorenzo y Racing, Peñarol y Racing de París. Llegue a ser amigo de LOLO, lo mismo que de Arturo. Juntos hemos trasnochado en Santiago en aquellas visitas que hizo el ariete peruano para reforzar al Colo Colo, y siempre fue igual, de pocas palabras, claro en sus ideas, incapaz de un mal gesto, hombre sencillo y buenazo, querendón, y por qué no decirlo, hasta un poco tímido con los extraños, fiel a sus amistados, a sus cariños y a su tierra. Había sufrido una lesión y ya todos lo daban por terminado, pero sin terminar de reponerse de una operación salió como suplente ante Racing. Universitario perdía 2-0 y de las tribunas vino la voz “que entre LOLO, que entre LOLO”, él entró rengueando y marco dos goles, los del empate. En la revancha su equipo ganó 5-3, los cinco goles fueron de LOLO.
20 años después, ya con el peso de su larga campaña encima y los golpes recibidos jugó contra Alianza Lima, los dos ejes del ataque crema estaban lesionados y él tuvo que salir a la cancha. Tenía ansias de jugar pero miedo al fracaso, incluso muchos de sus amigos no fueron al estadio por el temor a verlo fracasar. Ganó la “U” y los tres goles los señaló el veterano.
Luego de 20 años al servicio de su “U” se le ofreció un match de beneficio, jugó LOLO y anotó tres goles soberbios. Yo en todos estos años que he vivido como espectador de fútbol he conocido arietes notables de todo pelaje, técnicos como Raúl Toro o Pedernera, cañoneros como Puskas, completísimos como Di Stefano, magistrales como Cruyff, astutos y goleadores como el alemán Muller, temibles como John Charles, cerebrales como Gabino Sosa. He visto y sigo viendo astros del fútbol y les aseguro que LOLO figura en medio de toda esa aristocracia del fútbol mundial.
Pancho Alsina – Periodista Chileno
“LOLO” y una historia de amor

Eran épocas donde para algunos amistosos -internacionales, sobre todo- los clubes, con la mayor naturalidad posible, se reforzaban con jugadores de otros equipos. Como por ejemplo la gira aliancista de 1935 en la que Teodoro LOLO Fernández, ídolo máximo de la
, reforzó al club blanquiazul, cuando el artillero se puso la camiseta aliancista y cuyas fotos sirven para que hasta el día de hoy los hinchas aliancistas hagan bromas respecto al tema.
El punto es que años después, en 1941, LOLO -cuya fama ya había trascendido fronteras- reforzó al colo colo chileno. El club mapochino iba a jugar un amistoso contra independiente de avellaneda y quería contar con los servicios del artillero. El ‘Cañonero’ vistió las sendas colocolinas junto a otros tres jugadores de la
, incluido su hermano mayor Arturo, y anotó el gol de la victoria frente a los ‘diablos rojos’ de avellaneda. Esto generó que hinchas, dirigentes y jugadores del ‘cacique’ santiaguino quisieran convencerlo rápidamente de que firme una permanencia larga en tierras chilenas. Nunca consiguieron el “sí” de LOLO.
Sin embargo los vecinos sureños no se rindieron tan fácilmente e hicieron una última oferta que el día de hoy haría que el jugador firme tan rápido que el papel termine roto. Cuenta más de una crónica que el presidente de colo colo, Robinson Álvarez, le puso un cheque delante a LOLO y le dijo: “usted ponga la cifra”. Contrariamente a lo que el directivo mapochino pensaba, el goleador se negó a firmar el contrato y regresó a tierras peruanas para enfundarse la camiseta de su tan querido equipo crema. “Yo tengo un solo amor, que está en el Perú y se llama la
“, reportan que dijo. Si eso no es amor, entonces difícilmente alguien pueda estar seguro de qué lo es en realidad.
20 DE MAYO FELIZ DIA PAPA !!!
Sin duda este no ha sido un fin de semana cualquiera, mientras la atención de casi todo el país estaba situada en la cumbre, que tontamente nos dejo sin fútbol, nosotros aun teníamos motivo suficiente para aferrarnos de cierto a modo a esa ilusión que nos conmueve el alma y que nos permite expresar muchas de las cosas que llevamos dentro.Hoy nos toco volver a Lurin después de 8 meses, soportando el frió de una mañana gris, una panamericana sur con pocos autos, y la lluvia que tenuemente caía sobre nosotros, todo estos factores nos hacían presagiar un día inolvidable, conforme íbamos acercándonos al campo santo la conversación giraba en torno a que cada vez que visitamos a LOLO nos llevábamos un sin fin de anécdotas, esperábamos también que llegara mas gente, que se haga una costumbre tanto Mayo como Setiembre, ir a ver a nuestro Ídolo máximo.
Al llegar pudimos apreciar una buena cantidad de hinchas y barristas que se trasladaron al Campo Santo a rendirle homenaje a nuestro querido LOLO, esta vez no hubo Misa, cada uno a su modo pudo dedicarle unas palabras, habían muchas camisetas, banderolas con el rostro imponente del Cañonero, muchas fotos, notas, globos, etc.
Imaginamos que LOLO hoy habrá estado mas contento que nunca, porque vio a mucha más gente que la última vez, porque vio rostros muy jóvenes, y porque sabe que hay una legión de hinchas que sabe rendirle el merecido homenaje y que solo sabe adorarlo.
FELIZ DIA LOLO !!!”Gracias por llenar este vació, este vació que nos dejo sin fútbol, pero que nos lleno de amor hacia ti y sobre todo el reconocimiento a lo que diste por nosotros”
7 de Agosto 1924.




FELIZ CUMPLEAÑOS “LOLO”; GRACIAS POR SER TAN GRANDE

El sentimiento de cada hincha crema que acudió al cementerio Parque del Recuerdo era notorio, indescriptible, simplemente emocionante. Y no era para menos: hoy martes 20 de mayo del 2008, se conmemora una fecha más del nacimiento del ídolo más grande del Club Universitario de Deportes, y del fútbol peruano: Teodoro “Lolo” Fernández.
Hoy que es tu cumpleaños solo nos queda decir: ¡ FELIZ DÍA, ÍDOLO !
“Lolo” Fernández, el Ídolo.
Mañana el ídolo crema está de cumpleaños; no nos acompaña ya físicamente, pero “LOLO” sigue vivo en nuestro recuerdo, por eso todos los cremas lo recordamos y saludamos en su día.
Uno de los murales del ídolo en su estadio,

El Estadio “Lolo” Fernández
Cuando transcurría el año de 1931 se produjo un hecho trascendental que marcaría por siempre la historia del fútbol peruano. Teodoro “Lolo” Fernández debuta con la camiseta crema en un partido amistoso contra Deportivo Magallanes de Chile. Era una tarde calurosa del 29 de noviembre, el gran cañonero dio una muestra de toda su capacidad goleadora, ya que en esa ocasión convirtió el gol triunfal. El delantero, natural de Hualcará, apenas tenía 17 años y todavía nadie imaginaba que años después se convertiría en toda una leyenda y el máximo ídolo del club de sus amores: Universitario de Deportes.
Desde aquel día “Lolo” Fernández fue pieza clave e inamovible en el equipo merengue. Uno de sus tantos atributos futbolísticos era la potencia de los remates de su pierna derecha. Los arqueros de aquellas épocas sentían un gran temor por sus fuertes disparo que, incluso, lograron romper redes de los arcos del Estadio Nacional.
Mural de “Lolo” en la tribuna de Oriente del Monumental

El 20 de mayo se recuerda el nacimiento del máximo ídolo peruano Teodoro “Lolo” Fernández. El cañonero nació hace 95 años en la Hacienda Hualcará en Cañete. Los terrales de su pueblo fueron mudos testigos de sus cualidades como futbolista. Tras pasar toda su niñez en su pueblo natal, “Lolo” Fernández viene a la Capital al cumplir 16 años. En aquellos años, su hermano Arturo jugaba en Universitario. Fue así que por iniciativa de él, el cañonero se anima a probar suerte y se prueba en el primer equipo crema.
El presidente de Universitario, Plácido Galindo, al verlo jugar, sin pensarlo dos veces lo contrató. Desde ese día comenzó el romance Lolo – Universitario, que con el pasar de los años se ha acrecentado y fortalecido; hoy por hoy es el símbolo crema.
“Lolo” junto a Dimas Zegarra

Durante su trayectoria como futbolista consiguió muchos éxitos: fue el máximo goleador en los torneos nacionales de los años 1932, 1933, 1934, 1938, 1940, 1942 y 1945. Asimismo, salió campeón con Universitario en 6 oportunidades. Además, perteneció a una de las mejores selecciones nacionales de todos los tiempos, aquella que participó en las Olimpiadas de Berlín en 1936. Tres años después lograría adjudicarse del primer título de la blanquirroja, el Campeonato Sudamericano, en donde, para variar, fue el máximo artillero del torneo.
Sus grandes actuaciones con Universitario traspasaron nuestras fronteras. Dirigentes del club más popular de Chile, Colo Colo, quisieron contratarlo por todos los medios, para que el cañonero jugará por su equipo. Incluso le dieron un cheque en blanco para que Lolo pusiera la cifra que quería ganar, pero el amor que sentía por la camiseta crema era insuperable y no tenía ningún precio.
Su grandeza llego a todos los niveles internacionales y es así que el jugador Edson Arantes do Nascimento “Pele”, cuando llegó a Lima para jugar unos partidos amistosos pidió los consejos y las enseñanzas del Gran “Lolo” Fernández. El Ídolo crema siempre fue una persona humilde y con la sencillez que le caracterizada le dio unas clases de cómo tocar el balón y le reveló algunos secretos sobre cómo jugar fútbol. Todo un verdadero maestro dentro y fuera de las canchas.
“Lolo” junto a Pelé



Teodoro Fernández se retira del fútbol un memorable 30 de agosto de 1953, día que Universitario jugaba una versión más del Clásico del fútbol peruano. El máximo ídolo crema se alejó de las canchas tal como apareció: Marcando goles. A sus 40 años, en una fría tarde de invierno, el gran “Lolo” se encargó de calentar a los aficionados al marcar tres golazos que hicieron vibrar y emocionar a los seguidores cremas. El resultado final fue un triunfo merengue por un contundente 4-2.
“Lolo” el día de su despedida del fútbol

Ese día, “Lolo” decidió colgar los botines, luego de 22 años de una brillante trayectoria defendiendo solamente la camiseta crema. Aquella tarde todos los peruanos fueron testigos de la gran leyenda en la que se había convertido el delantero natural de Cañete, quien decía adiós al fútbol, pero al mismo tiempo se convertía en un inmortal del balompié, ahora y por siempre, está en el recuerdo de toda la familia crema.
Gracias “Lolo”, gracias por ser de Universitario, gracias por enseñarme a amar a esta camiseta, gracias por tu humildad y sencillez. Para todo hincha crema, tú eres y por siempre serás el único y verdadero ídolo crema.
¡ Feliz Cumpleaños “Lolo” !
FUENTE: www.universitario.pe
Recordando a “Lolo” Fernández, Acompañanos este domingo

Este domingo 20 de Mayo celebraremos el cumpleaños del máximo ídolo de Universitario, el gran Teodoro “Lolo” Fernández, en el cementerio Parque del Recuerdo”.


Roberto Challe “el niño terrible”



